viernes, 27 de junio de 2025

Y de pronto me caí.

 

Y de pronto me caí.

 

Y de pronto me caí.

No supe cómo,

solo sentí un golpe,

una especie de balazo;

es lo único que recuerdo.

Y de pronto estaba tirado en el suelo

no entendía que había pasado,

no me podía mover,

no sabía cuánto tiempo llevaba así.

Tenía mucha sed,

de pronto recordé que el día que me caí,

estaba cerca del río.

Estando allí tirado en el suelo

alcance escuchar el sonido del agua,

sabía que estaba cerca.

En ese momento solo tenía un objetivo

estirarme, arrastrarme o hacer lo necesario

para poder tomar un poco de agua.

Los días y las noches pasaban,

yo no llevaba la cuenta, solo pasaban.

Por momentos tomaba fuerzas para estirarme

trataba de moverme,

pero no podía ver  hacia atrás,

y frente a mí, 

el paisaje continuaba estático.

Pasaron muchos días

y de pronto, un día,

me sentí fresco,

como si de algún modo

mi tronco se hidratara.

Siguieron pasando los días,

hasta que de repente

alcancé a ver que ya estaba

ala mitad del río.

Después de un momento de incertidumbre,

medi cuenta de algo.

Era el único árbol así.

Era el único que había crecido

de manera horizontal,

alcanzaba a ver mis raíces saliendo de la tierra,

como si fueran mis pies.

Pero casi nadie alcanzaba a verme,

los arboles verticales me ocultaban

y me cobijaban con su sombra;

los gatos de pronto me usaban como puente

para poder llegar a beber algo de agua.

Muy de vez en cuando un jovencito

algo pesadito caminaba sobre mí

para luego sentarse a fumar un cigarro.

A mí no me molestaba,

solo deseaba en lo más profundo

queno fuera a romper algunas de mis ramas.

Y así viví por cientos de años, acostado,

crecí un poco más,

casi alcancé a llegar a la otra orilla del río

fui feliz, fui diferente

el único árbol horizontal de la zona

el único con la mejor vista del río.

 

DHG (junio 2013)

 

 

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