Y de pronto me caí.
No supe cómo,
solo sentí un golpe,
una especie de balazo;
es lo único que recuerdo.
Y de pronto estaba tirado en el suelo
no entendía que había pasado,
no me podía mover,
no sabía cuánto tiempo llevaba así.
Tenía mucha sed,
de pronto recordé que el día que me caí,
estaba cerca del río.
Estando allí tirado en el suelo
alcance escuchar el sonido del agua,
sabía que estaba cerca.
En ese momento solo tenía un objetivo
estirarme, arrastrarme o hacer lo necesario
para poder tomar un poco de agua.
Los días y las noches pasaban,
yo no llevaba la cuenta, solo pasaban.
Por momentos tomaba fuerzas para estirarme
trataba de moverme,
pero no podía ver hacia atrás,
y frente a mí,
el paisaje continuaba estático.
Pasaron muchos días
y de pronto, un día,
me sentí fresco,
como si de algún modo
mi tronco se hidratara.
Siguieron pasando los días,
hasta que de repente
alcancé a ver que ya estaba
ala mitad del río.
Después de un momento de incertidumbre,
medi cuenta de algo.
Era el único árbol así.
Era el único que había crecido
de manera horizontal,
alcanzaba a ver mis raíces saliendo de la tierra,
como si fueran mis pies.
Pero casi nadie alcanzaba a verme,
los arboles verticales me ocultaban
y me cobijaban con su sombra;
los gatos de pronto me usaban como puente
para poder llegar a beber algo de agua.
Muy de vez en cuando un jovencito
algo pesadito caminaba sobre mí
para luego sentarse a fumar un cigarro.
A mí no me molestaba,
solo deseaba en lo más profundo
queno fuera a romper algunas de mis ramas.
Y así viví por cientos de años, acostado,
crecí un poco más,
casi alcancé a llegar a la otra orilla del río
fui feliz, fui diferente
el único árbol horizontal de la zona
el único con la mejor vista del río.
DHG (junio 2013)
No hay comentarios:
Publicar un comentario