viernes, 27 de junio de 2025

Lagrimas por do quier.

 

Lagrimas por do quier.

 

Hoy fue un martes, con sabor a lunes.

Había un tono turbio en el aire,

sabor a melancolía decembrina.

De esa que da año con año.

 

Melancolía de ser niños,

de tener a los que ya se fueron

de olvidarnos de lo que hay que recordar,

y de los, que también, hay que recordar.

Sueños turbios de un ciclo que se va entre

mares de lágrimasde tristeza y  ríos de melancolía,

de lo que un día hubo y de lo bello que fue;

Lágrimas de miedo,  de ese acongojado miedo,

que no se puede expresar con palabras.

 

Así pasó el día, y sin sentirlo llegó la noche,

 

Pero ya me siento mejor después de haber salido a pasear,

a pasear con, y como, los perros.

Esa enorme plaza de armas,

con su majestuosa catedral,

con el águila, y con la luna,

y con todas esas bellas luces.

Luces brillantes, y jadeantes,

irradiando soplos de calor interno,

que nacen en el corazón

gracias al entorno de armonía y felicidad,

En medio de todo ese iluminado paisaje,

casi como inmersos en una nube de tristeza,

los arboles comenzaron a llorar.

Lágrimas en caída lenta, 

murmullo sigiloso de un tronco obtuso

que entre líneas nos invitaba a recordar,

y con ello a volver a llorar.

 

 

Diciembre 2017. Aguascalientes, Ags.

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