VANITY.
Juliette.
Eran los
comienzos de 1900 en aquel viejo Paris. Juliette era una mujer sumamente
elegante. Le gustaba arreglarse mucho. En su dia a dia andaba con esos vestidos
que se usaban en aquella epoca, anchos con telas suavecitas para el calor, siempre maquillada cuidadosamente. En las
fiestas llevaba siempre variedad de zapatos del mismo color que iba cambiando
segun el momento de la misma. No le gustaba desmaquillarse, por el contrario
antes de entrar a su cuarto le gustaba posar frente al espejo para retocarse el
maquillaje.
Mi vida entre fotografías, se guardan y se
olvidan.
Paloma era
una dama, vanidosa y elegante, le encantaba salir en fotos, pero si había algo que no toleraba era salir mal
en las mismas. Desde joven cuidaba mucho
la apariencia de su cuerpo, hacía ejercicio, comía sano, se mantenía bien. Pero desde niña siempre tuvo una obsesión con
salir bien en las fotos. No toleraba salir mal enfocada, con mal ángulo, o que alguien la opacara en alguna foto. Aunque
casi siempre su belleza y su elegancia la hacían salir espectacular, cuando a
ella no le gustaba como se veía en alguna foto, siempre lograba, de alguna u
otra forma, que las borraran o al menos que nadie publicara las fotos para no
poner en riesgo su imagen de la pequeña ciudad de donde era oriunda.
Como era de
esperarse gracias a esa imagen que ella se había encargado de construir,
contrajo matrimonio con un tipo refinado y apegado a su imagen. Elegante,
atlético, simpático, guapo, y afortunadamente para ella, un poco menos fotogénico
que ella. Luego de unos años de casados,
finalmente Paloma acababa de dar a luz por tercera vez, por fin una pequena
niña. A pesar de la gran alegría que trajo a este mundo la pequeña Palomita, su
mamá luego de unos meses estaba atravesando una fuerte depresión post parto al
sentir que su cuerpo, luego de tres hijos, estaba completamente
arruinado, a pesar de que en realidad no era cierto, pues ella seguía manteniendo muy bonita figura.
Una tarde
de campeonato en el club deportivo al que pertenecía su marido, cuando estaba
por concluir todo, comenzaron las fotografías,
Paloma esa tarde no quería fotos,
fue su propio marido quien de pronto llego con el fotógrafo del medio de comunicación más
importante de esa pequeña ciudad. Ella le dijo, que no pero el marido le dijo
algo que la hizo ceder, -mis palomitas no podrían salir de otra forma, sino
hermosas-
Un par de flashazos,
y listo. Paloma se acercó de inmediato a ver la foto. En efecto Palomita salìa
hermosa, su presencia brillaba en la foto, y mientras tanto a ella no le habian
tomado su mejor ángulo en una de las fotos y en la otra simplemente su rostro aparecía borroso.
Pero a ella no le importo màs, Palomita sobresalia en esa foto, se veia
hermosa. Desde ese dìa Paloma supero esa obsesiòn por salir bien en las fotos,
y tambièn desde ese día desaparecio esa depresión, y fue feliz viendo a sus
tres hijos crecer.
30/8/23. David Herrera el Gonzàlez
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