sábado, 31 de julio de 2021

LA IDA AL CINE.

 

LA IDA AL CINE.

 

Yo sabía que no debía de ir, no debía salir de mi casa esa noche, pero de pronto me dieron ganas de ir a la tienda por algo de comer antes de dormir. Yo llevaba dos días manejando, casi no había dormido. Pero quien iba a decir que Laurita mi vecina iba a estar afuera de su casa. No se cómo, ni cuándo pero de repente ya estábamos hablando de los nuevos cines que acababan de abrir en los campos donde antes estaban las piedras de la fundición. Hablamos de los árboles, y de la vida en tan solo un par de frases, para luego quedar en ir a ver una película juntos. Yo vestía con un short y una camiseta negra sin mangas, y mis chanclas. Ella ya estaba arreglada, como si fuera, o viniera de una fiesta. Me despedí de ella, al principio no sabía si darle un beso en la mejilla, pues apenas era la segunda vez que la veía, pero su sonrisa y la manera en que hablamos me dio la confianza necesaria, para hacerlo. Me fui a mi casa y antes de entrar le dije: -bueno aquí tienes tu casa, ya sabes cuando quieras.- Me metí  a mi casa, tome un plato recién lavado, lo seque con la toalllita, le puse una servilleta, abrí el refrigerador para tomar una latita de chiles jalapeños y me fui a la mesa para comer. Saque mi torta de albañil o de resistol (1)  le quite el migajón, la di una revisada de afuera hacia adentro, le agregue con sumo cuidado un poco más de vinagre de la lata que había sacado del refri, y le di la primera mordida, la crema con vinagre escurrió un poco por mi mano, me limpié con la servilleta que previamente había tomado, para luego tomar el destapador y abrir mi coca de vidrio. Le di un buen trago, luego agarré el chile y le mordí la puntita, otro trago a la coca, y luego un fuerte eructo. Justo con el eco de mis entrañas se escuchó que tocaron la puerta, me froté la panza, y pensé, quién se atreve a venir a interrumpirme la digestión. Pregunte: -Quién- escuche una voz pero no alcance a distinguir que me dijo. Abrí la puerta y era Laurita, -Hola vecino David- dijo ante mi sorpresa. –En media hora pasan la película de Jurassic Park, es la de los dinosaurios, se ve que esta buena, ¿Vamos?-

Sentí una ligera agrura por el vinagre, la mire a la cara y al verle su sonrisa no pude decirle otra cosa más que: - Claro que sí, termino de cenar me arreglo y vamos. Paso por ti unos diez minutos antes para alcanzar a comprar los boletos-. Cerré la puerta,  y de inmediato fruncí el ceño al pensar si estaba haciendo lo correcto, y me volví a sentar en la mesa, tome el chilito con la mano, le mordí y sin masticar, le di una mordida grande a la torta, la crema de inmediato comenzó a escurrirse pues con la visita inesperada, el bolillo había terminado por humedecerse. Se hizo un desastre en el plato, me ensucie mi camiseta sin mangas, el mantel de mi madre, y hasta la silla del comedor. Con el chile en la mano derecha comencé a juntar la crema del plato y seguí comiendo, en algún punto use el migajón que había dejado en el plato para comerme la crema derramada. Le di un par de tragos a la coca mientras comía, y deje un cuarto de botella para el final. Al final, al chile solo le quedo el tallito y la mazorca de semillas, una que otra que mancha de crema en varios lados, y  lo que quedaba de migajón, lo comí antes de tomarme el último trago de coca. Eructe fuertemente y entre al cuarto de mi mamá, me regaño por el eructo, le dije que iba a ir al cine, se burló de mí y me dijo: -no que estabas cansado, nomás vas a ir pagar por dormir.-Le dije que no, que era una película de dinosaurios y que debería de estar buena, al responder que con quién iba, le dije que con Laurita una amiga, de inmediato dijo en un tono como de que ya sabía: -vas con Laurita, la hija de los nuevos vecinos, mira tú… no te vayas a quedar dormido-.

-Cómo crees ma, bueno deja me cambió que ya me está esperando-. Pasé al baño,, limpie un poco de crema que tenía en el mal crecido  bigote, me lave la cara, me peine e hice del uno, me lave las manos, mire mi sonrisa en el espejo y me fui a mi cuarto, me puse desodorante, perfume, pantalón de mezclilla y una camiseta polo, me abroche mi reloj, calcetines y tenis limpios, tome mi cartera y salí apresuradamente. –Ya me voy ma, al rato regreso, no me esperes despierta.-

Toque al timbre, salió ella sola, seguía igual de arreglada, me dijo entre risas,  que me veía mejor arreglado,  caminamos un par de minutos y llegamos a la fila del cine. Pedí dos boletos para Jurassic Park de las diez y cuarto, tuve la osadía de preguntar si quería palomitas, afortunadamente no quiso, porque yo no hubiera podido comer luego de mi torta. Nos adentramos a las salas, era uno de esos nuevos cines con muchas salas, doce en total, tuvimos que preguntar para dónde había que ir, entramos a la sala la cual era igual de grande que las que había por el centro, vimos que no quedaban tantos espacios, escogimos los lugares de adelante para salir más fácil, hablamos, nos reímos, se apagó la luz y comenzó la película. Una película interesante con un comienzo lento, tal vez si los dinosaurios hubieran aparecido desde el principio mi historia hubiera sido diferente, pero no fue así. En menos de media hora yo ya estaba dormido.

No me entere de nada por el resto de la película y por varias horas más, hasta que abrí los ojos y estaba tirado en el piso, entre las butacas. Todo estaba obscuro, no veía, ni entendía, nada. Tuve que esperar un rato sentado en la alfombra analizando lo que me estaba pasando, no se escuchaba un solo ruido, todo era silencio, parecía un sueño, pero no lo era. Cuando mis pupilas se acostumbraron a la obscuridad y pude distinguir los bultos de las filas de butacas y los escalones, camine hasta la puerta, estaba cerrada, fui a la salida de emergencia, y también estaba cerrada. Me senté en las escaleras intentando pensar qué hacer, pero no había mucho que pudiera hacer, tendría que esperar hasta el siguiente día a que me abrieran. Sabía que los domingos las matines comenzaban a las once, así que no tendría que esperar tanto, y me volví a dormir.

Al siguiente día me desperté, vi mi reloj y eran las nueve y media, el silencio y la obscuridad de la sala parecían absolutos, era una sensación extraña estar en esa cueva dónde luego proyectarían películas, pensé eso y mil cosas más hasta que de pronto escuche un ruido lejano, como si alguien abriera la puerta principal de los cines, grite fuertemente y comencé a pegarle a la puerta. Luego de unos minutos de estar haciendo eso, se escuchó que alguien se acercó. –Quién está ahí, y por qué esta ahí.- Soy Omar, un cliente. Anoche vine a la función de las diez y me quede dormido, ábranme por favor-. –Pero como que se quedó a dormir aquí, eso no se debe hacer, que quiere, está usted armado.- -No claro que no, le juro que vine al cine con mi vecina y me quede dormido.- en ese momento pensé en Laura, que oso, que había hecho; pero porque no me había levantado, que le costaba. Mientras tanto del otro lado de la puerta el hombre hablaba, pero yo solo le entendí la última parte –….policía- -cómo dijo- le pregunte, hasta que escuche en una voz muy bajita y lejana, -ya regresó- pasaron otros diez minutos que para mí fueron eternos pues no podía creer que un idiota del otro lado de la sala no me abriera, hasta que mi coraje se desvaneció cuando me di cuenta que el idiota era yo por estar adentro,  y aún más por haber tenido esa carta de presentación ante ella. Me senté en las escaleras hasta que volví a escuchar unos gritos –Dónde está-. Corrí a la puerta en un movimiento súbito, y comencé a golpearla, en eso se escuchó que metieron la llave al cerrojo y abrieron la puerta. Un policía apuntándome con una pistola fue lo primero que vi, y atrás de él, un joven puberto de pelo rubio y piel blanca, escondido detrás del policía. Levante ambas manos, les dije que no era ningún ratero y comencé a explicar lo que había pasado. El joven decía que era imposible que no se dieran cuenta que había alguien dormido, pero yo sabía que al haber despertado en el suelo, tal vez nadie me había visto, aunque sabía que Laura lo había hecho. El policía me reviso con su mirada  de arriba abajo un par de veces, por dentro agradecí haberme puesto ropa decente, me interrogó que dónde vivía, y me dejaron salir. Cuando salí ya había gente formada en la taquilla, yo venía saliendo con el almohadazo en la cabeza, y con un policía detrás de mí no sé lo que la gente pensaba, pero creo que era menos ridículo de lo que realmente había pasado.

La luz del sol ya brillaba y luego de toda esa obscuridad que pasé, los ojos se me encandilaron.  Al ir caminando noté que había unos cuantos charcos, como si hubiera llovido. Cuando estaba por entrar a mi casa, miré la casa de Laura y no pude resistir ir a reclamarle porque no me había despertado. Timbre y salió ella todavía en fachas, me dijo que si la esperaba que estaba terminando de recoger la mesa, que ya salía para platicar conmigo. Le dije que la esperaba en la zona de los  columpios en el parque. Luego de unos minutos y mientras yo bostezaba llegó ella con su sonrisa y su frescura. –Ya terminaste de descansar -. Pensé que se estaba burlando y le conteste fuertemente: -Por qué me dejaste ahí tirado- su expresión fue de no entender de que le estaba hablando. Le dije que había dormido en el cine y comenzó a reírse como loca. Yo no entendía nada. Luego me explico que ella tampoco había terminado de ver la película porque comenzó a llover  y había dejado a su perrita afuera, y al ver que yo estaba completamente dormido me dijo que nos fuéramos.  Yo todavía sentado en la butaca, medio adormilado le dije que se adelantará que ya la alcanzaba, ella me dijo que no, pero que yo estaba en plan de costal de papas. Ella me dijo en voz baja pues la película seguía su curso, -no te vayas a quedar dormido vecino- pero supuso que al terminar la película con las luces me levantaría o que si no cuando limpiaran la sala alguien me iba a despertar. Pero no pasó así, le explique mi aventura encerrado en la sala de cine, ella se doblaba de la risa, se puso roja como un jitomate, por momentos parecía no tener aire para respirar, yo solamente sonreía ligeramente mientras pensaba: -pinche huevon, que pendejo estás-.

Al final luego de que secó sus lágrimas de tanto reír, me dio un beso en la mejilla y un fuerte abrazo cálido que hizo que por fin mi cara volviera a sonreír normalmente y me dijo –Ay Omar, eres más gracioso de lo que imagine-. Me limpie las lagañas y volvimos caminando; justo cuando íbamos llegando a su casa, se asomó mi mamá de nuestra casa. –dónde andas-. Me despedí de Laura con una mirada y me fui a la casa donde mi mamá esperaba una explicación por no llegar a dormir,  le dije lo que me había pasado, pero ella no me creyó, - me crees nueva, ni que no supiera que a tu edad las hormonas andan como puercos en charco, que clase de mujer es ella que en un día ya te lleva a dormir a su cama-. –No mamá, eso no es cierto, de verás que soy mucho más pendejo de lo que crees, me quede dormido como un perro en el cine, ella hasta hoy me dio un abrazo luego de que le conté, si vieras como se reía mamá.-

Mi mamá nunca me creyó, ni mucha gente a la que luego le platique, pero lo bueno fue que Laura si lo hizo.

 

 

SR. 30/6/2021. Aguascalientes, Ags.

 

 

1.       Torta de albañil, llamada así por ser la comida predilecta de los albañiles al ser la opción más barata en Aguascalientes de hacer una comida completa en una simple torta. Torta de resistol, también llamada de esta forma por tener como ingrediente principal la crema de bolsa que se vende en las tiendas de abarrotes. Ingredientes: Bolillo hidrocálido, bastedad de crema, una, dos o tres rebanadas de jamón, o de cuerito encurtido y un chile jalapeño en vinagre, entre más grande el chile, mejor, se dice popularmente. Suele ir acompañado de refresco principalmente Coca Cola.

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