sábado, 31 de julio de 2021

EL NACIMIENTO DE UN ASESINO.

 

EL NACIMIENTO DE UN ASESINO.

René, médico con especialidad en pediatra, tenía unos cuantos años de experiencia, pero a pesar que apenas estaba en sus treintas, ya había traído a este mundo a más de un centenar de niños. Trabajaba en el Seguro Social en la ciudad de México por lo que pacientes nunca le habían faltado.

Un  viernes 2 de Julio de 1979, noche lluviosa, René recibió a un niño que terminaría por marcar su destino fatal. Un expediente pediátrico único, que luego se volvería uno de esos casos que estudia la ciencia, de los que aparecen en los libros de medicina como la excepción a la regla, el grado de error o de anomalía. Esa noche había llegado a las nueve y media  para cubrir su turno, el trayecto había sido lento y estresante pues había mucho tráfico por la tormenta que estaba cayendo. Entró reviso el itinerario, el cual era bastante anormal, pues esa noche solo tenía un parto programado, pero por otro lado, la consulta de pacientes y las citas externas lo tenían bastante saturado.


A las diez de la noche comenzó su turno con el parto programado, donde según lo que decía el itinerario, ya  lo esperaban la familia Manriquez, la señora Sofía quien venía acompañada de su esposo Joaquín. Dicho itinerario contaba con una nota donde se especificaba que la paciente era sietemesina y contaba con un sangrado riesgoso. René por un momento dudo si era conveniente realizar el parto con esas condiciones, pero al revisar los expedientes de los estudios realizados por el ginecólogo, confirmó que lo mejor era hacerlo de urgencia.

Entró al cuarto donde lo esperaba  la paciente, el cual  estaba completamente obscuro, cuando estaba por presentarse y por prender la luz, súbitamente el cuarto se ilumino a causa de un relámpago, lo primero que el doctor alcanzó a ver fue el rostro grande y deforme de Joaquín, quien con toda seriedad se le quedó viendo directamente. La mirada era tan pesada, que al doctor le costó bajarla para leer el nombre en su lista. –¿La señora Sofía Manriquez?-  preguntó. –Aquí esta- respondió con voz seca el esposo Joaquín. A René no le cayó bien que el que contestará fuera él y no ella, pero cuando estaba por preguntar si ella no podía responder llegó el trueno que estremeció  el edificio haciendo vibrar las ventanas. –Ella es muda-  se escuchó en la obscuridad. –Voy a prender la luz- dijo René. – ¡No! No la prenda, puede lastimarle los ojos a mi mujer- -disculpe usted señor pero yo tengo que prender la luz pues la tengo que llevarla al quirófano.- en eso se escuchó un quejido muy raro, era la señora. –Bueno señor  si no puedo prender la luz, mejor ayúdeme a sacar la camilla para llevarla al quirófano. –puede llamarme Joaquín, yo voy a entrar al parto con mi mujer- mientras empujaban la camilla el cuarto se volvió a iluminar a causa de otro relámpago que permitió que Rene notará que las señora llevaba una toalla cubriéndole el rostro, hizo el intento de moverla un poco para ver su estado, pero Joaquín en tono enojado le dijo que por favor no volviera a intentar eso.  René se sentía muy incómodo  pero él sabía que tenía que hacer su trabajo. Mientras caminaban  por los pasillos notó el uniforme de policía que llevaba puesto Joaquín. Llegaron al quirófano, se cambiaron y se pusieron la ropa adecuada para la operación.

Hasta ese día José estaba feliz de haber escogido Pediatría como su especialidad pues si algo le gustaba de su profesión era el ser partícipe del milagro de la vida, traer niños a este mundo era algo que le llenaba, incluso le gustaba pensar que alguno de esos bebés a los que les daba la bienvenida a este mundo, en algún punto  de la historia serían alguien muy importante, algún deportista famoso, campeón del mundo, astronauta, científico, entre muchas otras historias que él hacía en su cabeza.  Esa noche, la lluvia, los relámpagos, los truenos, pero sobre todo la presencia de Joaquín y el hecho de no poderle ver la cara a Sofía crearon una atmosfera que a René le hicieron dudar de su profesión.  Mientras se lavaba las manos se acercó el anestesiólogo y le dijo que ya estaba lista, el ginecólogo la reviso y  dijo que la pasaran el  expediente para revisarlo.  René también lo leyó en silencio, pero su cara de asombro provocó que Joaquín lo cuestionara si había algún problema. –Es una operación de alto riesgo- respondió él, -pero no se preocupe Joaquín vamos a ser muy cuidadosos y vamos a hacer todo lo posible por que todo salga bien-. 

Así empezó la operación. Joaquín siempre estuvo observando y por momentos haciendo preguntas incomodas,  y fuera de lugar. René en un momento optó por no tomarlo en cuenta y concentrarse con los otros doctores en la salud de la paciente, quien en un punto comenzó a desangrarse. Las enfermeras lograron frenar el sangrado y entre todo eso, sacaron del interior de Sofía un bebé que para nada parecía un ser vivo, sino más bien un pedazo de carne cruda. Lo envolvieron y de inmediato decidieron llevarlo a  una incubadora pues para sorpresa de todos, sus signos vitales se mostraban normales.

En el momento del nacimiento Joaquín pidió que le enseñaran al bebé antes de llevarlo a la incubadora, René le dijo que no era posible que lo tenían que llevar de inmediato, pero él no era de las personas que aceptaban un no por respuesta, así que le arrebató a la enfermera lo que parecía un pedazo de carne, y lo miró unos diez segundos antes de devolvérselo. En cuanto se lo llevaron comenzó a despotricar como loco, -Te voy a matar Sofía- grito furioso. – Cómo te atreves a darme un pedazo de bistec por hijo- mientras gritaba Sofía dejó de respirar, a empujones, entre los doctores, lograron sacar a Joaquín del quirófano, quien desde afuera golpeaba la puerta. Hicieron un último intento por revivirla pero fue infructuoso. Al quitarle la toalla que la cubría, se encontraron con una cara completamente golpeada y  deforme. Luego de un par de semanas de estar muy delicado, el bebé termino de formarse en la incubadora y logró ser un niño normal con algunos problemas en su desarrollo, pero nada grave luego de la forma en que había nacido.

Ese dos de julio luego de que murió Sofía, René salió  a darle la noticia a Joaquín, quien se puso más loco de lo que ya estaba, lloraba, gritaba, y le pegaba a todo lo que encontraba a su paso. Rene lo dejó solo y fue a revisar al bebé, cuando lograron estabilizarlo René decidió salir a fumarse un cigarro luego de todo el estrés por el que había pasado en ese parto. Una vez que estaba fumando en el estacionamiento del hospital, Joaquín salió a su encuentro. René le ofreció un cigarro intentado calmarlo.

Fue esa noche  en el estacionamiento  del hospital que Joaquín mató por primera vez a un ser humano. El Doctor René ante el nacimiento de un asesino, nunca pudo concluir su turno. En ese momento Joaquín desapareció y se dice que comenzó a delinquir por la ciudad de México. El bebé se quedó un par de años en el hospital para que la ciencia analizará su caso, y luego fue llevado a un orfanato donde estaría la mayor parte de su vida hasta antes de ser transferido a un hospital mental.

 

SR. David Herrera el Gonzalez. 2 Julio 2021.

No hay comentarios:

Publicar un comentario