EL NACIMIENTO DE UN ASESINO.
René, médico con especialidad en pediatra, tenía unos
cuantos años de experiencia, pero a pesar que apenas estaba en sus treintas, ya
había traído a este mundo a más de un centenar de niños. Trabajaba en el Seguro
Social en la ciudad de México por lo que pacientes nunca le habían faltado.
Un viernes 2 de Julio
de 1979, noche lluviosa, René recibió a un niño que terminaría por marcar su
destino fatal. Un expediente pediátrico único, que luego se volvería uno de esos casos
que estudia la ciencia, de los que aparecen en los libros de medicina como la
excepción a la regla, el grado de error o de anomalía. Esa noche había llegado a
las nueve y media para cubrir su turno,
el trayecto había sido lento y estresante pues había mucho tráfico por la tormenta
que estaba cayendo. Entró reviso el itinerario, el cual era bastante anormal,
pues esa noche solo tenía un parto programado, pero por otro lado, la consulta
de pacientes y las citas externas lo tenían bastante saturado.
A las diez de la noche comenzó su turno con el parto
programado, donde según lo que decía el itinerario, ya lo esperaban la familia Manriquez, la señora Sofía
quien venía acompañada de su esposo Joaquín. Dicho itinerario contaba con una
nota donde se especificaba que la paciente era sietemesina y contaba con un sangrado
riesgoso. René por un momento dudo si era conveniente realizar el parto con
esas condiciones, pero al revisar los expedientes de los estudios realizados
por el ginecólogo, confirmó que lo mejor era hacerlo de urgencia.
Entró al cuarto donde lo esperaba la paciente, el cual estaba completamente obscuro, cuando estaba
por presentarse y por prender la luz, súbitamente el cuarto se ilumino a causa
de un relámpago, lo primero que el doctor alcanzó a ver fue el rostro grande y deforme
de Joaquín, quien con toda seriedad se le quedó viendo directamente. La mirada
era tan pesada, que al doctor le costó bajarla para leer el nombre en su lista.
–¿La señora Sofía Manriquez?- preguntó.
–Aquí esta- respondió con voz seca el esposo Joaquín. A René no le cayó bien que el que
contestará fuera él y no ella, pero cuando estaba por preguntar si ella no
podía responder llegó el trueno que estremeció el edificio haciendo vibrar las ventanas. –Ella
es muda- se escuchó en la obscuridad. –Voy
a prender la luz- dijo René. – ¡No! No la prenda, puede lastimarle los ojos a
mi mujer- -disculpe usted señor pero yo tengo que prender la luz pues la tengo
que llevarla al quirófano.- en eso se escuchó un quejido muy raro, era la
señora. –Bueno señor si no puedo prender
la luz, mejor ayúdeme a sacar la camilla para llevarla al quirófano. –puede
llamarme Joaquín, yo voy a entrar al parto con mi mujer- mientras empujaban la
camilla el cuarto se volvió a iluminar a causa de otro relámpago que permitió
que Rene notará que las señora llevaba una toalla cubriéndole el rostro, hizo
el intento de moverla un poco para ver su estado, pero Joaquín en tono enojado
le dijo que por favor no volviera a intentar eso. René se sentía muy incómodo pero él sabía que tenía que hacer su trabajo.
Mientras caminaban por los pasillos notó
el uniforme de policía que llevaba puesto Joaquín. Llegaron al quirófano, se
cambiaron y se pusieron la ropa adecuada para la operación.
Hasta ese día José estaba feliz de haber escogido Pediatría
como su especialidad pues si algo le gustaba de su profesión era el ser
partícipe del milagro de la vida, traer niños a este mundo era algo que le
llenaba, incluso le gustaba pensar que alguno de esos bebés a los que les daba
la bienvenida a este mundo, en algún punto de la historia serían alguien muy importante,
algún deportista famoso, campeón del mundo, astronauta, científico, entre
muchas otras historias que él hacía en su cabeza. Esa noche, la lluvia, los relámpagos, los
truenos, pero sobre todo la presencia de Joaquín y el hecho de no poderle ver
la cara a Sofía crearon una atmosfera que a René le hicieron dudar de su
profesión. Mientras se lavaba las manos
se acercó el anestesiólogo y le dijo que ya estaba lista, el ginecólogo la
reviso y dijo que la pasaran el expediente para revisarlo. René también lo leyó en silencio, pero su
cara de asombro provocó que Joaquín lo cuestionara si había algún problema. –Es
una operación de alto riesgo- respondió él, -pero no se preocupe Joaquín vamos
a ser muy cuidadosos y vamos a hacer todo lo posible por que todo salga
bien-.
Así empezó la operación. Joaquín siempre estuvo observando y
por momentos haciendo preguntas incomodas,
y fuera de lugar. René en un momento optó por no tomarlo en cuenta y
concentrarse con los otros doctores en la salud de la paciente, quien en un
punto comenzó a desangrarse. Las enfermeras lograron frenar el sangrado y entre
todo eso, sacaron del interior de Sofía un bebé que para nada parecía un ser
vivo, sino más bien un pedazo de carne cruda. Lo envolvieron y de inmediato
decidieron llevarlo a una incubadora
pues para sorpresa de todos, sus signos vitales se mostraban normales.
En el momento del nacimiento Joaquín pidió que le enseñaran
al bebé antes de llevarlo a la incubadora, René le dijo que no era posible que
lo tenían que llevar de inmediato, pero él no era de las personas que aceptaban
un no por respuesta, así que le arrebató a la enfermera lo que parecía un
pedazo de carne, y lo miró unos diez segundos antes de devolvérselo. En cuanto
se lo llevaron comenzó a despotricar como loco, -Te voy a matar Sofía- grito
furioso. – Cómo te atreves a darme un pedazo de bistec por hijo- mientras
gritaba Sofía dejó de respirar, a empujones, entre los doctores, lograron sacar
a Joaquín del quirófano, quien desde afuera golpeaba la puerta. Hicieron un
último intento por revivirla pero fue infructuoso. Al quitarle la toalla que la
cubría, se encontraron con una cara completamente golpeada y deforme. Luego de un par de semanas de estar
muy delicado, el bebé termino de formarse en la incubadora y logró ser un niño
normal con algunos problemas en su desarrollo, pero nada grave luego de la
forma en que había nacido.
Ese dos de julio luego de que murió Sofía, René salió a darle la noticia a Joaquín, quien se puso
más loco de lo que ya estaba, lloraba, gritaba, y le pegaba a todo lo que
encontraba a su paso. Rene lo dejó solo y fue a revisar al bebé, cuando
lograron estabilizarlo René decidió salir a fumarse un cigarro luego de todo el
estrés por el que había pasado en ese parto. Una vez que estaba fumando en el
estacionamiento del hospital, Joaquín salió a su encuentro. René le ofreció un
cigarro intentado calmarlo.
Fue esa noche en el
estacionamiento del hospital que Joaquín
mató por primera vez a un ser humano. El Doctor René ante el nacimiento
de un asesino, nunca pudo concluir su turno. En ese momento Joaquín desapareció
y se dice que comenzó a delinquir por la ciudad de México. El bebé se quedó un
par de años en el hospital para que la ciencia analizará su caso, y luego fue
llevado a un orfanato donde estaría la mayor parte de su vida hasta antes de
ser transferido a un hospital mental.
SR. David Herrera el
Gonzalez. 2 Julio 2021.
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