sábado, 25 de enero de 2025

EN MEDIO.

 

EN MEDIO.

Desde joven  siempre he sido un muchacho soñador, de esos que no se conforman con la vida que te dicen que debes vivir en la televisión ni en los periódicos, de hecho ya ni los veo. La vida siempre a mi modo la he vivido, sueño en las noches, pero también en el día. Desde pequeño fui un niño curioso, rebelde, y con buenas calificaciones. Esos años, yo trabajaba dando clases de inglés que con el tema del turismo, se había vuelto un tema importante. 

Esa noche, por alguna extraña razón tuve que ir a dejar unos documentos de mis clases  al edificio donde se encontraban las oficinas de mi escuela, yo llevaba el auto clásico que mi hermano acababa de comprar hacia solo unas semanas, para no batallar lo metí al estacionamiento de la embajada que estaba en el tercer piso.  De ahí me encontré con unas maestras de la escuela que iban con unos extranjeros y me invitaron a una fiesta. Por fortuna y por las influencias de una de las maestras pudimos meter nuestro propio ron al bar donde era la fiesta. Nos sentamos en una mesa y empezamos a tomar, yo me encontré con los hermanos de Estelita, los veo a lo lejos, no los saludo. En un momento conscientemente, cuando ya habían pasado varias cubas libres y varias horas de diversión, dejé de tomar para regresar caminando por el coche con la intención que se me bajara un poco lo borracho. En el camino de regreso a la embajada se comenzó a ver el amanecer, y al lado mío vi que venían algunos periodistas, al principio no le di ninguna importancia pensando que debían tener algun evento o había algun personaje famoso de visita en la embajada. Mientras seguía caminando, me adelanté un poco, cuando ya iba llegando hasta la embajada vi que ahi estaban un mundo de soldados y de gente con letreros que decían que no demolieran la embajada, mientras detrás de mí venía un grupo como de guerrilleros junto con la fuerza de los constructores, y los periodistas que venían a toda velocidad para cubir el momento en que se demolería.  Era un ambiente como de guerra, era un sueño, una pesadilla de la demolición de la embajada americana. El coche de mi hermano estaba en el tercer piso de ese edificio que justo estaban por demoler y yo me encontraba en medio.

 

 

SR. 26/nov/23.

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