“ACAMPANDO EN MIS SUEÑOS”
Despertar en el paraíso es una bendición.
Salir de la más lujosa casa de campaña e ir a saludar al mar, decirle buenos días, decirle gracias,
empezar a sudar, comer, descansar y luego a nadar. Regresar a comer, dormir una
siesta y despertar, y darte cuenta nuevamente que sigues en el paraíso y que no
estás solo, aquí esta Eva, para juntos ofrecer un par de costillas a Dios, para
ver si nos deja quedarnos por acá, quitarnos la arena pecadora del alma, y
poder irnos a enjuagar en esa agua salada, llena de dignidad, ola tras ola te
deja y se lleva algo, algo de este mundo, algo de nuestros corazones, y en la
noche, cuando los camarones empiezan a hacer celestial digestión, es momento de
que comience la lluvia y que las aves pongan la música y los relámpagos, la
luz.
Cenaremos como rey y reina, dormiremos, soñaremos, y cuando
ya no estemos aquí, esperemos seguir acampando en el paraíso, aunque sea en
sueños.
SR. Sayulita 2010. DHG.
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