El circo
“El truco era fácil,
salir al escenario y girar a la derecha, mientras el presentador decía que a la izquierda.” Jacome lo había hecho infinidad
de veces, incluso se podría decir que tenia años haciéndolo, en distintos países
e incluso en distintos idiomas, pero esa noche que lo decían en su idioma, algo
salió mal.
Luego de haber
trabajado para ese espectáculo internacional desde que era un joven inadaptado
por la sociedad moderna de su país, Jacome con su aspecto descuidado y con su mochila
al hombro les daba la noticia en casa que se incorporaba al circo aquel que
llevaba semanas presentándose en su ciudad, todos en la familia, con excepción
de su madre, lo tiraron de loco, rebelde y contestatario. Jacome acostumbrado a
seguir sus ideales no dijo nada solamente fue a darle un abrazo a su madre,
quien con lágrimas en los ojos, le recomendó que no se olvidara que el secreto
de vivir, esta en ser feliz.
Desde que llegó Jacome
pudo explotar su talento, por lo cual se sintió que había encontrado su lugar
seguro en el mundo, por lo que comenzó a prepararse para el espectáculo, y en
poco tiempo apareció en escena. Luego de unos meses incluso tuvo la oportunidad
de salir de su país, sacó su pasaporte y con su mochila en los hombros comenzó
a recorrer el mundo junto con sus compañeros de circo. A pesar de ser un tipo solitario, de vez en
cuando le gustaba convivir con los demás, pues sentía cierta compatibilidad, e
incluso complicidad, con varios de los artistas, pero en el fondo disfrutaba
mucho que lo dejaran solo despues de los ensayos, que se pudiera sentar a
escribir un poema, o que le prestaran algun instrumento musical para irse a
caminar y tocarle unas notas al viento.
Así pasaron algunos años
hasta que la vida de Jacome se volvió
una rutina extraña, la rutina que implica trabajar en un circo que anda
recorriendo el mundo. En un par de ocasiones había vuelto a su ciudad natal, y
siempre pasaba una o dos noches para cenar en casa, su madre ya con más edad
siempre le daba todo su amor, y le preguntaba si era feliz. La ultima ocasión
Jacome había llegado con dos ases bajo la manga, una era una sonrisa que nadie
le conocía en casa, a excepción de su madre que era como siempre lo imaginaba,
la otra era una chica rusa Mileva, su joven pareja, ella nueva y él ya todo un
señor experimentado dentro del circo le había hablado del truco del amor y la
había hecho caer en el, sin siquiera imaginarse que algún día ese truco pudiera
salir mal.
Así que después de
unos meses la gitana que viajaba con el circo los casó en una ceremonia donde
asistieron casi todos los actores y personal del circo, se les veía tan felices
que parecía una historia sacada de un cuento. Pero todos sabemos que la
realidad nunca es tan fácil, y menos cuando hablamos de un loco que se ha enamorado.
Jacome le enseño todo lo que sabía a su hermosa dama, entregado con pasión la
convirtió en su todo. El tiempo
velozmente pasó hasta que un año los dueños del circo decidieron dar por
terminada la temporada antes de la navidad para con ello darles vacaciones a
todos para que por primera vez desde que se había fundado el circo, los
artistas pudieran ir a sus países de origen y pasar las fiestas con sus
familias.
Jacome al enterarse de
la noticia se emocionó, y aunque venía teniendo problemas con su esposa, de
inmediato se imagino en su casa cenando en familia para luego ir a pasar unos
días a la montaña donde su tío tenía una hermosa cabaña en medio de la nieve, y
donde podría llevar a Mileva a conocer las aguas termales que ahí emanaban.
Pero Mileva al enterarse que iban a tener vacaciones de inmediato se imaginó a
ella misma, sola y en Rusia. Al hablar sobre el tema, Jacome y Mileva
discutieron, se enojaron, e incluso se arrojaron pasteles y demás utensilios
que tenían en su camerino. Esa noche Jacome no durmió al lado de su amada, sino
al lado de quien, en esos momentos, era su único amigo, el perro-elefante al que llamaban Maluma.
A la mañana siguiente
tenían la penúltima función antes de comenzar las vacaciones. Jacome había
pasado una noche horrible, casi no había dormido por el coraje y la impotencia
que sentía, pero con todo y eso, se dio ánimos pensando que tan solo eran un
par de funciones, y continuó pensando en la mejor estrategia para convencer a
Mileva de ir a pasar unos días a casa con su madre y de ahí ver la forma de
llegar a Rusia, pero algo dentro de él, le decía que todo había terminado. En
su mar de problemas creando olas en su cabeza, Jacome se encontró en un punto completamente
desconcertado, no sabía muy bien como iba a reaccionar, pues ni siquiera sabía
que iba a pasar con él, con su chica y con la vida en general.
El espectáculo comenzó
y todo parecía normal, Jacome había salido en un par de ocasiones al escenario,
pero cuando llegaba el momento cumbre, el presentador indicó que el mago estaba
por realizar una de las maniobras de mayor peligro, y de pronto el público
aplaudió al ver al mago arriba de una motocicleta en pleno escenario, los
payasos corriendo de un lado para otro, mientras tomaban sus posiciones. Jacome
ya arriba del escenario estaba ahí pensando todavía en Mileva quien en esos
momentos estaba tras bambalinas cambiándose el vestido para su entrada final,
en eso se escuchó en el micrófono, “ y finalmente girando hacia la izquierda el
gran Jacomè”,
-Jacome no te
distraigas-. En eso entró casi corriendo, y al escuchar la palabra izquierda en
su lengua natal, su cerebro simplemente se fue a la izquierda, cuando el truco
era girar a la derecha, la gente aplaudía feliz hasta que que las llantas de la
motocicleta derraparon por completo sobre el escenario. El desenlace se puede
decir que fue trágico, al menos para él. Un accidente en moto, él salio
volando, tuvieron que venir las ambulancias, el espectáculo por primera desde
que se fundó no había concluido con aplausos, sino con el ruido de las
ambulancias. La última presentación del año ya no se llevó a cabo. Jacome no
volvió a pisar un escenario en su vida, ni volvió a ver a Mileva. Esas navidad
la paso en recuperación en casa con su madre, quien al ver su cara triste
siempre le recordaba cual era el secreto de vivir. Jacome nunca volvió a hacer
nada artístico, por el contrario se fue a trabajar a la cabaña de su tío, donde
el frío y la nieve le terminaron de congelar el corazón. Dicen que en su
soledad solía ensayar en lo alto de la montaña, donde el viento y la lluvia
eran los que le regresaban amor en forma de aplausos.
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