Un inconstante matrimonio con la felicidad.
Todavía no puedo creer
que pasó de esa manera.
Recuerdo bien que ese
día me estaba despertando cuando se me acerco ella, y sin darme tiempo de
despabilarme me puso una pistola en la sien y me dijo: - te casarías conmigo-
Yo pensé que bromeaba,
por lo que reí, pero su rostro no mostraba ningun indicio de que estuviera
jugando, era en serio. Le pregunté si esa arma estaba cargada, a lo que ella me
respondió: -si claro que esta cargada- para luego proseguir en tono de demanda
– sigo esperando tu respuesta-
Con eso terminé de
despertar, seguía sin entender porque lo hacía. La verdad me asustaba mucho su
comportamiento, teníamos tiempo pensando en eso, pero jamás me imaginé que ella
llegaría a tanto.
Ella no dejó de
apuntarme, su rostro sin expresión trataba de encontrar mi mirada, mientras yo
estupefacto buscaba como salir de esa situación.
Hasta que me arme de
valor e hice lo que tenía que hacer.
Con confianza y
seguridad le grité:
-Si me caso-.
Somnoliento Rodriguez en colaboración con David Herrera el Gonzalez.
4/7/23
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