lunes, 31 de marzo de 2025

Orquestando al Amor

 

“Lorenna con doble “n” ”.

 

Tanto la vida como las orquestas, se tienen que estar afinando constantemente

(Con afecto a la OSA.)

 

Era la época en que la orquesta de mi ciudad estaba en su mejor nivel. Empecé a asistir pues vivía en la colonia que estaba frente al teatro. Solía sacar a pasear al perro justo en el complejo donde estaba el teatro pegado al  museo Descubre, al hotel Quinta Real y al Parque Héroes Mexicanos. Cuando paseábamos por las mañanas algunas veces nos tocaba escuchar los ensayos, yo muchas veces buscando salir del ritmo de vida acelerado de la escuela, me aventaba todo el concierto de a gratis mientras mi perro brincaba de un arbusto al otro.  Eso hizo que me interesara por asistir a un concierto de la orquesta sinfónica. Esos días mi presupuesto era bastante reducido, así que tuve que ahorrar lo que me daba mi padre por un mes para poder asistir a un concierto donde presentaban un concierto de Mozart, yo había escuchado que el era de los grandes, así que decidí invertir mi dinero para ir a escucharlo, la gente decía que el boleto no era caro, pero para mi pagar 100 pesos en aquella época era un esfuerzo grande. El concierto era a las ocho y media, yo salí caminando de mi casa a las ocho,  para las ocho y cuarto ya estaba en el teatro, camine un poco alrededor para entender la lógica de los boletos, me forme en la fila y justo cuando estaba por avanzar rumbo a la ventanilla paso muy a prisa una señora, yo supuse que quería comprar un boleto de urgencia por lo que le hice un gesto por si quería pasar, ella por el contrario se me acerco y en voz baja me dijo, quieres un boleto, le respondí que si, que estaba por comprar uno, ella llevaba dos en su mano, me dio uno y siguió caminando a toda prisa, yo no entendía nada, solo vi que el boleto que me había dado, tenia el precio de cero pesos, mire un poco a mi alrededor, y salí de la fila de la taquilla, para irme a formar a la fila de entrada al teatro todavía con la duda si no me habían hecho una broma, o si no me fueran a asaltar o a hacer algún tipo de fraude, pero no, al final entre sin ningún problema y sintiendo que era una señal que  esa señora a la que nunca volvería a ver en la vida me hubiera dejado entrar a este mundo gratis y sin mucha explicación.

Una vez dentro note que la mayoría de la gente iba bien vestida, pensé que había hecho bien en llevarme la camisa de cuadros para al menos no verme tan fuera de lugar, aunque luego note que haba algunas personas con facha de artistas que andaban vestidos de forma alternativa y de inmediato pensé que si volvía a asistir podía usar ese atuendo.  Ocupe mi lugar y de pronto se escucho el anuncio de la primera llamada, yo no tenia idea que era eso, pero luego de la tercera entendí que eran los avisos para que las personas fueran ocupando su lugar. En la sala ya había un ruido de todos los instrumentos pero sin ningún orden que me hacia recordar a ese murmullo que se hacia en la escuela cuando todos hablan al mismo tiempo, pero acá con instrumentos musicales, hasta que de pronto se apareció un señor de edad avanzada vestido elegantemente en un smoking negro, en cuanto salio todos aplaudieron, era el famoso director de la orquesta, y sin mucho preámbulo comenzaron a sonar, como si por arte de magia su sola presencia cambiara esos sonidos sin sentido en una majestuosa pieza musical. De inmediato el sonido de los violines  me estimulo, mi interior comenzó a moverse siguiendo ese ritmo, hasta que un fuerte golpe en la percusión  me volvió a la realidad. Por alguna extraña razón me sentía feliz, estaba solo en ese teatro, pero me sentía acompañado de la música, de la gente y también de los músicos. En algún punto comencé a hacer distintos ejercicios mientras sonaba la música, analizar al publico, tratar de ver el movimiento uniforme de la gente que tocaba los instrumentos de cuerda,  contagiarme de la energía con la que se movía el director, hasta que se me ocurrió levantar la mirada con la intención de ir viendo las expresiones de los músicos al sonar su instrumento, comencé de izquierda a derecha, vi a la primer violín tocando, al señor de la percusión grandota, a los del oboe, regrese con el director, y justo cuando cruce esa mitad vi una señorita cuya presencia tenia mas luz que todos los demás, ella esperaba leyendo sus notas y en un momento tomo su flautín y comenzó a tocar, era hermosa y con un porte muy elegante. A partir de ahi mi experimento mental cambio, ahora estaba listo para analizarla solamente a ella por lo que quedaba del concierto. Con su piel morena, sus cabellos largos de color negro, su afilado rostro que se delineaba aun mas cuando entraba en acción, su vestido negro con una especie de lentejuelas que brillaban a la distancia, creo que en unos breves instantes ya me sentía enamorado  incluso comencé a distinguir el sonido que ella producía de entre todos los sonidos de la orquesta. Al final del concierto el director hacia que se levantaran algunos de los músicos para recibir los aplausos, en algún momento la hizo ponerse de pie, yo aplaudía y aplaudía mientras pensaba “yo me casaría con esa bella mujer”.

De ahí en adelante todos los viernes en vez de pensar en salir con mis amigos, yo solo quería ir a la orquesta, el dinero que no había usado esa primera vez, lo guarde intacto para el próximo viernes, y ahí estaba yo y ahí estaba ella siempre tocando siempre elegante, siempre perfecta. Luego de un mes de asistir a cuatro conciertos en mi casa comenzaron a preguntarse por que mi deseo de asistir a la orquesta sinfónica, luego de varios cuestionamientos por parte de mi padre, le dije que me acompañara, que tal vez también le pudiera gustar. Así que un viernes fuimos juntos, el pago las entradas de ambos,  nos sentamos y escuchamos, yo le explique un poco lo que había ido aprendiendo, le decía cuando aplaudir y cuando no, pero los padres son muy inteligentes y el mio, me conocía muy bien. En cuanto salimos me dijo “oye a ti te gusta la chica que toca el flautín verdad?”, ante mi sorpresa trate de negarlo, pero luego solo pude aceptarlo, el me dijo que noto que mi mirada siempre estaba fija en ella, y me pregunto si esa era la razón por la que iba todos los viernes. Le dije que no, esa no era la única razón, pero en el fondo yo sabia que si era la mas importante. A mi padre le gusto la experiencia y en algunas ocasiones futuras me acompañaría y me pagaría el boleto,  pero claro que  había notado a esa sirena musical me hacia salir de mi casa todos los viernes con la única intención de irla a ver.

Mi interés por la orquesta fue creciendo tanto que en algún momento trataba de sacar a mi perro los días que ensayaban para el concierto. Fue así que junto con mi fiel amigo comencé a conocer a algunos de los integrantes de la orquesta. Conocí a Raúl que tocaba el trombón, a Fito que tocaba el violín, a María la primer violín, a Federico de las percusiones, yo usaba siempre el mismo truco, dejar que mi perro se acercara a ellos a jugar, para luego acercarme, retiraba a mi perro y luego comenzaba a preguntarles cosas sobre el concierto, o el instrumento que tocaban.  Para mi todos ellos eran como unas estrellas de rock, pero ellos realmente semejaban gente común y corriente, bastante humildes y sencillos, incluso un poco locos se pudiera decir, pero si había alguien a quien respetaban todos era al director de la orquesta el señor Enrique,  él parecía ser la mayor estrella, pero para mi la mayor estrella era ella.  Yo la veía a lo lejos, cuando caminaba por los pasillos y salia del teatro veía esa estela de luz que la acompañaba a todos lados.  

Así pasaron las semanas yo asistiendo todos los viernes al concierto con una devoción como con la que la abuela se ponía a rezar la caminata todos los días a las tres de la tarde. Los demás días salia a caminar con mi perro por la zona del teatro, muchas veces escuchando música clásica en mis audífonos, cada día me sentía mas de ese ambiente, un ambiente que pocas personas de mi edad frecuentaban pero que me hacia sentir un poco intelectual, artista o simplemente diferente del resto.

En un momento me hice muy amigo de Raúl, y de Fede a tal grado que comenzaron a regalarme los boletos para que no tuviera que pagar por ellos, me decían que mejor eso lo guardara para las cervezas. Un día en que me fui a tomar unas cervezas con el Rulo, ya entrados en confianza le pregunte por la chica del flautín, el se rió cuando le pregunté,  me dijo que todos en la orquesta estaban enamorados de ella, que era una superdotada, pero que ella lo sabia, sabia que tenia un talento único y que ademas era hermosa, lo cual dijo él la convertía en la mas sangrona de toda la orquesta. Lo único que yo escuche es que tocaba varios instrumentos y que era una superdotada, lo de bella lo tenía claro desde el primer minuto en que la vi, y lo de que todos estaban enamorados de ella, también lo imaginaba. Cuando le pregunte como se llamaba me dijo que era un ingenuo pero que también tenía derecho de saber su nombre, se llamaba Lorenna, con doble “n”. Me pareció mas bello, iba bien con su pelo negro, con su cuerpo esbelto, con su fino rostro angelical, con el hecho de que tocaba en una orquesta, y sobre todo con el personaje de sirena que yo le había creado en mi mente.  Lorenna con doble n, me sonaba a un nombre francés, o italiano, o irlandés, algo así muy elegante y romántico, pero sobre todo muy autentico.

Un día de esos que andaba por ahí, de pronto me acerque a saludar a Fede para pedirle un boleto para el concierto del siguiente viernes, cuando estaba con el de pronto vi que mi perro salio corriendo, yo corrí detrás de el, cuando lo alcance le puse la correa, venia hablando con él, regañándolo cuando a mi lado vi que paso ella, yo me quede pasmado con una sonrisa, los regaños que venia diciendo,  de un instante a otro se atoraron en mi garganta, ella se inclino un poco, acaricio al afortunado de mi perro y siguió su camino sin siquiera voltear a verme. Yo la vi, pude enfocar en medio de toda esa luz, era ella, era real, vi que su rostro no era tan perfecto como yo lo veía todos los viernes  a la distancia desde mi butaca.  Ese día creo que deje de idealizarla, deje de verla como una sirena que tocaba la música que hacían las olas, para convertirla en simplemente una mujer más, tal vez la mas hermosa que yo jamas había visto hasta ese momento, pero al fin y a cabo una mujer más, de carne y hueso.

Curiosamente para ese siguiente concierto pude llevarme unos binoculares que mi padre justo había llevado una semana antes a la casa, eran de un tío que los había dejado el domingo pasado luego de asistir a los toros, pero como mi tío termino un poco borracho los había olvidado en la casa, así que ese viernes al mediodía yo los aparte de la cocina y los deje en la mesita de la entrada. Antes de salir los tome conmigo, los metí en mi mochila y desde que me senté en mi butaca, comencé a jugar con ellos, miraba para un lado, para el otro, analizaba el teatro, a las chicas del publico, a la gente de los palcos importantes, y desde que salio Lorenna, yo la veía a ella, cuando se apareció el director, lo seguí unos instantes  pero de inmediato que empezó la música yo volví a enfocarla a ella. En efecto su cara no era la de una sirena, su pelo incluso esa noche no parecía tan arreglado, su vestido era muy elegante como siempre, su manera de sonar, la forma en que acomodaba sus labios cuando estaba por tocar cualquier nota, y si en efecto no era la cara de sirena, me atrevo a decir que me decepcione un poco, pero dentro de mi yo seguía pensando, yo me casaría con esa mujer.

Esa noche al terminar el concierto yo me quede dando una vuelta esperando a que saliera Fede para invitarle una cerveza, como lo había hecho ya con su compañero Raúl, pero Fede no salia, en eso vi que salio don Enrique, el director de la orquesta, ya sin su smoking  pero todavía vistiendo de manera muy elegante y con un maletín en la mano. Justo cuando pasaba frente a mi, se acercaron unos jóvenes un poco mas chicos que yo, y le pidieron un autógrafo, yo la verdad que nunca había pensado en eso, pero mi fanatismo era tal que al ver que traía un cuaderno y una pluma en mi mochila, decidí acercarme a pedírselo también, Don Enrique amablemente dejo su maletín en el suelo y se puso a firmar autógrafos. Luego de unos instantes se fue, yo seguía esperando a Fede, pero nunca me imagine que quien iba a salir de la puerta de atrás seria mi amor platónico. Al verla mi cara sonrió sin preámbulo, y lo primero que se me vino a la mente fue llamarla por su nombre:- Lorenna con doble “n”-, su expresión fue de sorpresa no se si por que sabía su nombre o por que había mencionado lo de la doble n como si fuera su apellido  pero eso no fue lo peor,  lo que vino posteriormente es aun mas embarazoso – no me das tu autógrafo- se me ocurrió decirle. Ella, todavía sorprendida de que un desconocido la llamara por su nombre y luego le pidiera un autógrafo, respondió con una voz un poco arrogante –yo no soy nadie para dar autógrafos, yo soy una simple mortal que le gusta la música-. En vez de sentirme mal por mi actitud o por su manera de responderme, me sentí mal por su actitud. Claro que ella era digna de darme un autógrafo yo tenía tiempo siendo su  mayor seguidor, su fanático, y ella ni siquiera lo sabía.

Me costó muchísimo trabajo convencerla de que ella era muy valiosa, y de lo hermosa que se veía desde las gradas, le platique que yo tenia ya meses asistiendo todos los viernes solo para verla a ella. Ella tenia una percepción de si misma completamente diferente a lo que yo esperaba, no es que ella fuera sangrona como me había dicho Raúl, mas bien era tímida, insegura, y con algunos problemas que ella decía que la opacaban, por el contrario yo le explicaba que ella emanaba una luz, que nunca había visto jamas. Y así, en ese esfuerzo por convencerla de que era una persona hermosa, talentosa y con mucho valor, hoy luego de varios años puedo presumirles que tengo más de quince años asistiendo todos los viernes a verla tocar  en la orquesta, y de que es ella misma la que me regala los boletos.  Hemos viajado juntos por el mundo, casi siempre gracias a su talento musical, ella, mi sirena, es la madre de mis dos hijos, y al final de cada concierto cuando me acerco y le grito –Lorenna con doble “n”, no me das un autógrafo- ella siempre elegante, en vez de eso, me da un beso.

 

David Herrera el Gonzalez.  25 de marzo 2023.

 

 

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