MI
PAPÁ ES UN ALCOHÓLICO.
La pequeña Melisa tenía apenas cuatro años, era una niña que empezaba a
dejar de ser tímida, cuando un día en una reunión que había en su casa de
pronto se acercó a la mesa de los adultos y dijo tratando de ser graciosa – “mi
papa es un alcohólico”- y
tratando de ser graciosa, lo fue; quedo bien hizo reír a todos y a partir de
ese día comenzó a decir esa frase todo el tiempo. Era su sello, los amigos de
sus papás le hacían repetir eso en las reuniones. Nadie sabía de dónde se le
había ocurrido esa frase, a su corta edad llamar a su padre alcohólico era algo
avanzado. Su padre, Emilio, siempre le preguntaba que de dónde había sacado esa
frase, y ella siempre respondía que simplemente la tenía en su cabeza.
Pero la verdadera razón de esta frase se remonta unos tres años atrás
cuando Melisa era todavía una bebé, un día su padre recibió a un amigo quien
venía regresando a Mexico luego de haber pasado varios años en Europa. Ellos
eran amigos desde la secundaria, jugaron fut bol toda la vida, se emborracharon
en repetidas ocasiones, y en esa ocasión el le hacía el favor de recibirlo tres
noches. Una de esas noches, los papás de
Melisa tenían una boda, y luego de un día de analizarlo Amelia, quien era su
madre y Emilio, decidieron que era una buena idea dejar a la bebé en brazos de
su amigo.
Esa noche antes de partir a la boda, se pronunció una conversación entre
los amigos, -Ahí están las botellas, no te las vayas a tomar todas, pero échate un tragito para que puedas dormir agusto, nomas no te vayas a empedar, acuérdate que estas cuidando a mi bebé-. Amelia y
Emilio partieron, el amigo se quedó con la bebé, no pasaron ni dos horas en que
ya estaba un poco ebrio, no tanto por la cantidad que había bebido, sino mas
bien por degustar de la exquisita variedad de botellas que tenía Emilio. La bebé solo se levanto una vez en toda la
noche, el amigo le preparó su biberón, la hizo eructar, y luego la comenzó a
arrullar diciéndole en voz baja –estoy borracho, pero todo es culpa de tu
padre, pa´ que tiene tanta botella, “tu papa es un alcohólico”.... “tu papa es
un alcohólico”.... “tu papa es un alcohólico”.... “tu papa es un alcohólico”....,
comenzó a cantarlo como una bella canción de cuna, hasta que la Melisa se
volvió a quedar dormida. Cuando la pareja regresó, encontraron a la bebe dormida
en su cama y a su amigo que se había quedado dormido sentado al lado de la cuna
con un trago en la mano. Lo levantaron, Emilio se burlo de el mientras lo encaminaba a su cuarto. Al
siguiente día desayunaron juntos, el amigo se dio un baño y antes de partir le
pidió a Emilio si podía tomar del refrigerador una última cerveza para calmar
un poco la resaca. Cuando los amigos se
despidieron chocando sus botellas en el puerto, ninguno de los dos se imaginó
que sería la última vez que se verían.
En ese trayecto ocurrió un fatal accidente y el amigo no sobrevivió.
Emilio nunca supo que fue su amigo quien inventó esa frase, pero por
alguna extraña razón, cada que su hija
decía su frase célebre, siempre pensaba en su amigo y en ese último
brindis en el puerto.
12/11/23
DH el G
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