Nourriture Amère (Comida amarga)
En la bella ciudad de París Arthur
llevaba años atendiendo
su pequeño restaurant que a pesar de ser pequeño, a lo largo de los años había
logrado una muy buena reputación. Arthur siempre fue el líder en la cocina.
Desde muy pequeño en su natal Lyon
comenzo a aprender en su familia los principales secretos de la cocina
francesa. En su juventud decidió mudarse a París para hacer un curso de cuisine, y posteriormente uno de sommeliere. Siempre interesado en saber
y con una enorme humildad por aprender se había convertido en un chef respetado. Arthur al principio
trabajo en un restaurante famoso donde conoció a la que sería su primer gran amor,
Capucine. A ambos les interesaba mucho
la cocina francesa y de ahi Arthur comenzo a planear el menú de lo que algun
día sería su propio restaurante. A pesar de que los primeros años de relación
fueron hermosos, en un momento Capu decidió irse a hacer una especialidad a
México, al principio acordaron en que con amor iban a lograr que pasara ese año
para volver a reencontrarse pero a los pocos meses se termino la relación. Arthur
con el corazón roto apostó por su
orgullo y siguió trabajando en su idea de poner un restaurante y en poco tiempo le surgió una oportunidad no
solo de empezar con su negocio, sino de comenzar una nueva relación. Así que empezando el año no solo estrenaba
novia, sino también a su nueva repostera Audrey, quien se enamoro perdidamente
de él. Para Arthur era díficil volver a
enamorarse pero luego de un par de meses había vuelto a creer en los
sentimientos del cœur. Luego de
varios años el restaurante había tomado mucha fuerza y buena reputación, por el contrario la
relación con Audrey terminaría luego de un año y medio pues al parecer el amor
que ella sentía por él no se comparaba en nada con lo que él sentía o al menos
eso fue lo que ella argumento al irse de París. Arthur una vez más para sobreponerse al mal de amores se
refugio en lo que más le gustaba hacer que era cocinar, y al final de cuentas
el hecho de haber perdido a su repostera no le afecto pues el reinventó el pan
y los pasteles que vendía en su negocio, al grado de que por primera vez su
restaurante comenzaba a ser tema de discusión por parte de los mejores criticos
culinarios de la ciudad. Arthur comenzaba a figurar como uno de los mejores chefs y una ampliación de su negocio
parecía ser más que necesaria. Con todo el éxito Arthur no dejaba de estar a
cargo de la mayoría de los platillos que ahi se preparaban. Cuando todo parecía
ir viento en popa, Arthur ya con cuarenta años de edad comenzaba a plantearse
la idea de cambiarse a un lugar más grande e incluso buscar la forma de abrir
otros restaurantes en otras ciudades, y por qué no, en otras partes del mundo.
Arthur a pesar
de ser un tipo bastante reservado, un día acompaño a uno de sus amigos a una de
esas inolvidables fiestas electronicas que había en aquella época en París. Esa
noche sin esperarlo, Arthur conoció a una hermosa chica extranjera que estaba
en París estudiando moda y a quien le encantaban ese tipo de fiestas. El
flechazo de amor fue inmediato, esa noche Arthur bailó a su lado por horas, ya
cuando estaba amaneciendo se pusieron a charlar, intercambiaron números y de
ahi comenzaron a salir. Las primeras
citas parecían estar llenas de magia interestelar, pero no fue hasta que él la
acompaño a una fiesta masiva que formalizaron su relación. Arthur quien había
jurado no volverse a enamorar, lo había vuelto a hacer y esta vez de una chica
mucho más jovén que él, pues ella tenía apenas veintisiete años, aunque su
comportamiento fuera de alguien mucho más madura, al menos al principio, pues
rapidamente termino saliendo un lado de ella que termino por herir de sobre
manera a Arthur.
Cuando Arthur
comenzo a tener problemas con ella, busco refugio en la cocina, estaba solo en su
casa se hizo una pasta y para su sorpresa le quedó con un sabor amargo que no
le convenció, pensó que tal vez era por que algún ingrediente estaba pasado, e
incluso que no le había gustado por su mal estado de animo.
Pero el problema
no termino ahí, una vez que comenzo a ir a su restaurante todo lo que cocinaba
parecía tener ese amargo sabor, como si su sazón fuera el que estuviera
podrido, a tal grado que los comensales comenzaron a regresar sus platillos salados
y por sorpresa, también los dulces. En un momento y esperando arreglar el
asunto antes de que los críticos lo atacaran comenzo a delegar sus funciones en
la cocina, pero todo lo que el tocaba terminaba teniendo un sabor no grato.
Mientras todo
esto pasaba un día se encontró con algo que le termino de romper el corazón,
esa noche llego llorando al restaurante, desahuciado en su interior su
compañeros chefs le pidieron que no
se fuera que se esperara hasta el cierre.
Una vez que se fueron todos los comensales, y mientras limpiaban todos
los trabaajadores del restaurante, quienes le tenían bastante cariño, abrieron
un par de botellas de vino y comenzaron a hablar con él. Le preguntaron que
estaba pasando con su comida, que era lo
que le estaba faltando o sobrando, no era momento de arriesgar toda la buena
reputación que habían construido a lo largo de los años, pero Arthur no sabía
que responder.
Una vez que
regreso solo a su casa Arthur pasó varias horas de la noche intentando
explicarse a si mismo cual era la respuesta a la pregunta de por que de pronto
había perdido la magia para cocinar, le dio vueltas al asunto, pensó en lo que
podría estar haciendo mal, en los ingredientes, en su restaurante, incluso en
los comensales ; luego de un buen rato sentado en la cama de no poder dormir, solo
pudó decir una cosa con un grito que estremeció a los vecinos de su
edificio :
-!Putain Sarah di merde!-
La Fin
El Davidé,
el Herreré, el Gonzalé
Settembre 2025.
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