viernes, 12 de septiembre de 2025

Nourriture Amère (Comida amarga)

 

Nourriture Amère (Comida amarga)

 

En la bella ciudad de París Arthur llevaba años atendiendo su pequeño restaurant que a pesar de ser pequeño, a lo largo de los años había logrado una muy buena reputación. Arthur siempre fue el líder en la cocina. Desde muy pequeño en su natal Lyon comenzo a aprender en su familia los principales secretos de la cocina francesa. En su juventud decidió mudarse a París para hacer un curso de cuisine, y posteriormente uno de sommeliere. Siempre interesado en saber y con una enorme humildad por aprender se había convertido en un chef respetado. Arthur al principio trabajo en un restaurante famoso donde conoció a la que sería su primer gran amor, Capucine.  A ambos les interesaba mucho la cocina francesa y de ahi Arthur comenzo a planear el menú de lo que algun día sería su propio restaurante. A pesar de que los primeros años de relación fueron hermosos, en un momento Capu decidió irse a hacer una especialidad a México, al principio acordaron en que con amor iban a lograr que pasara ese año para volver a reencontrarse pero a los pocos meses se termino la relación. Arthur con el corazón roto  apostó por su orgullo y siguió trabajando en su idea de poner un restaurante  y en poco tiempo le surgió una oportunidad no solo de empezar con su negocio, sino de comenzar una nueva relación.  Así que empezando el año no solo estrenaba novia, sino también a su nueva repostera Audrey, quien se enamoro perdidamente de él.  Para Arthur era díficil volver a enamorarse pero luego de un par de meses había vuelto a creer en los sentimientos del cœur. Luego de varios años el restaurante había tomado mucha fuerza  y buena reputación, por el contrario la relación con Audrey terminaría luego de un año y medio pues al parecer el amor que ella sentía por él no se comparaba en nada con lo que él sentía o al menos eso fue lo que ella argumento al irse de París. Arthur una  vez más para sobreponerse al mal de amores se refugio en lo que más le gustaba hacer que era cocinar, y al final de cuentas el hecho de haber perdido a su repostera no le afecto pues el reinventó el pan y los pasteles que vendía en su negocio, al grado de que por primera vez su restaurante comenzaba a ser tema de discusión por parte de los mejores criticos culinarios de la ciudad. Arthur comenzaba a figurar como uno de los mejores chefs y una ampliación de su negocio parecía ser más que necesaria. Con todo el éxito Arthur no dejaba de estar a cargo de la mayoría de los platillos que ahi se preparaban. Cuando todo parecía ir viento en popa, Arthur ya con cuarenta años de edad comenzaba a plantearse la idea de cambiarse a un lugar más grande e incluso buscar la forma de abrir otros restaurantes en otras ciudades, y por qué no, en otras partes del mundo.

Arthur a pesar de ser un tipo bastante reservado, un día acompaño a uno de sus amigos a una de esas inolvidables fiestas electronicas que había en aquella época en París. Esa noche sin esperarlo, Arthur conoció a una hermosa chica extranjera que estaba en París estudiando moda y a quien le encantaban ese tipo de fiestas. El flechazo de amor fue inmediato, esa noche Arthur bailó a su lado por horas, ya cuando estaba amaneciendo se pusieron a charlar, intercambiaron números y de ahi comenzaron a salir.  Las primeras citas parecían estar llenas de magia interestelar, pero no fue hasta que él la acompaño a una fiesta masiva que formalizaron su relación. Arthur quien había jurado no volverse a enamorar, lo había vuelto a hacer y esta vez de una chica mucho más jovén que él, pues ella tenía apenas veintisiete años, aunque su comportamiento fuera de alguien mucho más madura, al menos al principio, pues rapidamente termino saliendo un lado de ella que termino por herir de sobre manera a Arthur. 

Cuando Arthur comenzo a tener problemas con ella,   busco refugio en la cocina, estaba solo en su casa se hizo una pasta y para su sorpresa le quedó con un sabor amargo que no le convenció, pensó que tal vez era por que algún ingrediente estaba pasado, e incluso que no le había gustado por su mal estado de animo.

Pero el problema no termino ahí, una vez que comenzo a ir a su restaurante todo lo que cocinaba parecía tener ese amargo sabor, como si su sazón fuera el que estuviera podrido, a tal grado que los comensales comenzaron a regresar sus platillos salados y por sorpresa, también los dulces. En un momento y esperando arreglar el asunto antes de que los críticos lo atacaran comenzo a delegar sus funciones en la cocina, pero todo lo que el tocaba terminaba teniendo un sabor no grato.

Mientras todo esto pasaba un día se encontró con algo que le termino de romper el corazón, esa noche llego llorando al restaurante, desahuciado en su interior su compañeros chefs le pidieron que no se fuera que se esperara hasta el cierre.  Una vez que se fueron todos los comensales, y mientras limpiaban todos los trabaajadores del restaurante, quienes le tenían bastante cariño, abrieron un par de botellas de vino y comenzaron a hablar con él. Le preguntaron que estaba pasando con su comida,  que era lo que le estaba faltando o sobrando, no era momento de arriesgar toda la buena reputación que habían construido a lo largo de los años, pero Arthur no sabía que responder.

Una vez que regreso solo a su casa Arthur pasó varias horas de la noche intentando explicarse a si mismo cual era la respuesta a la pregunta de por que de pronto había perdido la magia para cocinar, le dio vueltas al asunto, pensó en lo que podría estar haciendo mal, en los ingredientes, en su restaurante, incluso en los comensales ; luego de un buen rato  sentado en la cama de no poder dormir, solo pudó decir una cosa con un grito que estremeció a los vecinos de su edificio :

 

-!Putain Sarah di merde!-

 

La Fin

 

El Davidé,  el Herreré, el Gonzalé

Settembre 2025.

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