LA PURA FACHA.
El tiempo pasa, pero las absurdas formas de juzgar
dentro de una sociedad, permanecen.
“Revisión de rutina”, es un término muy común empleado por los policías cuando andan buscando encontrarte algún motivo para poder pedirte la famosísima “mordida” (soborno).
Desde que yo era joven, cuando comenzaron los robos en la colonia donde vivía en aquella época era muy común que cuando regresaba de la escuela, las patrullas me pararan y me interrogaran y en más de una ocasión aplicaran la famosísima revisión de rutina, a más de uno de mis compañeros de la prepa también les tocó que los revisaran cuando íbamos juntos caminando rumbo a la tienda o a la papelería.
En varios lugares del mundo he tenido el honor de ser partícipe de estarevisión de rutina.Enmi tierra natal, son tantas las veces que me ha tocado que no recuerdo con exactitud todas ellas. Luego en Monterrey, cuando estuve allá de estudiante. Y hasta en el primer mundo, en Irlanda en más de una ocasión tuve que mostrar mi identificación, aunque con la diferencia que en esa nación las intenciones de sacarme dinero eran casi nulas.
En los últimos dos años que estuve viajando también tuve la oportunidad (o la mala fortuna) de que la policía cuidara de mí, o mejor dicho que la policía cuidara del pueblo revisándome a mí, no vaya a ser que un ciudadano normal y tranquilo que no le hace daño a nadie, vaya a tener alguna excusa digna para poder sacarle dinero. Durante el viaje, la mayor parte del tiempo pasábamos desapercibidos al mezclarnos con la gente local, pero obviamente que la facha de mochileros que teníamos Luis y yo no era de mucha ayuda, por lo que en varias ocasiones la policía estuvo siguiéndonos los pasos. Cómo olvidar esa revisión de rutina en Asunción, la capital de Paraguay, donde se me metió un mosquito al ojo mientras nos cateaban; o esa tranquila tarde en La Paz, Bolivia, donde tuvimos que hablarle bonito al elegante señor oficial que quería dinero “para la papelería de su oficina”; pero de todas las revisiones, la más memorable fue aquel día en que entrabamos a Venezuela y los policías de migración nos fueron pasando de uno por uno a un cuartito donde nos pidieron que nos quitáramos la ropa para poder verificar que no tuviéramos nada, realmente ellos andaban buscando dólares, pero en lugares un poco más ocultos, una situación bastante denigrante para nosotros, pero aún más para aquellos que se hacen llamar autoridad.
La semana pasadaya en mi querido Aguascalientes, para no olvidar esas bonitas experiencias, tuve la oportunidad de vivir de nueva cuenta una revisión de rutina. Eran las 5 de la tarde,a esa hora todoscomenzamos a tener hambre, y cuando digo todos me refiero también a lospolicías corruptos. Yo venía saliendo de la oficina e iba caminando rápido para alcanzar a comprar los bolillos que me había encargado Julieta para comer, crucé la calle de Ayuntamiento a la altura de la glorieta de Benito y vi que pasaron tres policías motorizados, una vez que pasaron ellos y un par de coches, yo terminé de cruzar, iba con los lentes obscuros pues el sol estaba pegando con todo, y llevaba mi música puesta en los audífonos, realmente pasando desapercibido, cuando de repente sentí quealgo venía tras mío, giré la cabeza y vi que las tres motos venían en sentido contrario directamente hacia mi persona.
-¿A dónde va?,- preguntó uno de los oficiales.
Le dije que me dirigía a mi casa, que venía saliendo del trabajo, me pidieron mi identificación, allí les pregunte que cual era el problema, a lo que uno de los tres respondió rápida y concretamente, -Revisión de rutina-, yo sabía que en la mochila solo llevaba papeles del trabajo, mi computadora, mi morral con las llaves que cargo, y mucha basura acumulada, por lo que me resigné a que me revisaran, en algunos momentos sentía que me hacían preguntas buscando que les diera algún motivo para poder pedirme dinero, yo me dejé revisar, sólo les pedí que todo lo hicieran frente a mí, no fuera a ser que algo desapareciera. Me olieron varias veces los dedos, en una me dijeron que porqué me olían raro, les dije que si querían íbamos a la oficina para que vieran a qué olía, me preguntaron varias veces si había estado en el C4, les dije que no y que esperaba, nunca estar presente en ese lugar, me revisaron todo. Al final uno de ellos dijo:
- Este no es. -
Yo le pregunte:- No soy quién? -
- Es que te confundimos. - respondió.
Y sin más explicaciones concluyeron el escrutinio, se subieron a sus motocicletas y se fueron.
Yo quedé calientísimo, tanto por el fuerte sol como por el coraje que me causaba que esos hijos de puta anden casando inocentes solamente para quitarles su dinero, pero cuando realmente se les necesita nunca aparecen. Les menté la madre un par de veces, balbuceando como un loco, seguí mi camino, fui por los bolillos y me senté a comer con July mientras le comentaba que me había tardado por culpa de todo el mal viaje que me habían hecho pasar nuestras incompetentes autoridades. Cuando terminé de comer, fui al baño y al salir me vi al espejo, y pensé: -si parezco sospechoso, me interrogaron por mi pinche facha.
Al siguiente día cuando comencé a platicarle a la gente lo que me había pasado, todo mundo coincidía de alguna u otra manera, era pormi facha, pero no puede ser que después de tanto tiempo, las cosas no hayan cambiado, lo juzgan a uno por su apariencia, sólo porque uno es feo y tiene cara de malo. Ni que nosupiéramos todos quienes son los villanos en verdad.
Escrito por David Herrera
20 de marzo 2018.
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