jueves, 27 de febrero de 2025

El jugador número trece. 13

 

El jugador número trece. 

 

Dicen que los alemanes son fríos, esa tarde el entrenador de la selección nacional, Mr Wagner fue calidamente frío, como el hielo derritiéndose.

Corría el minuto 68 del último partido de la primera fase, de pronto un fuerte impacto entre el delantero Schmidt y el portero suizo Kaufmann, al ir a  disputar un centro a la zona del área, ambos con toda la fuerza y ambos sin notar al otro jugador. La rodilla del guardameta impacto directamente la cabeza del delantero, a pesar del ruido del estadio, hasta la banca se alcanzó a escuchar el impacto, como si golpearas una piedra contra otra, el jugador quedó inconsciente de inmediato, las asistencias corrieron al campo de juego, lo  inmovilizaron y tardaron varios minutos extremando precauciones. Dentro del estadio hubo un silencio horrible, se escuchaba un murmullo similar al de una iglesia, en algún momento el entrenador Wagner quien no era para nada religioso, pidió a los miembros de la banca que se acercaran en un círculo junto a él, se hincó y le pidió a Müller que dijera algo, uno a uno se fueron hincando y el veterano hizo una especie de plegaria por su compañero. Mientras tanto en el terreno de juego los doctores subían al lesionado a la camilla, se escucharon unos aplausos que se entrelazaron con ese silencio sepulcral, creando una sensación de optimismo. El entrenador fue hasta la orilla del campo para darle ánimos a su jugador, pero al intentar acercarse se dio cuenta que iba completamente inconsciente, incluso la cabeza le quedaba suelta, se movía para un lado y para el otro. El entrenador hizo el cambio para sustituir al lesionado. Todavía quedaban algunos minutos para conseguir el gol que les diera la victoria, por lo que su decisión fue con tintes ofensivos. No habían pasado ni 10 minutos que se había reanudado el juego cuando de pronto se acercó un para-médico a uno de los asistentes del equipo alemán, el señor Wagner de inmediato sintió un soplo de aire en su interior, respiró profundamente y se acercó a preguntar qué pasaba. Su cara, como se percibió en la transmisión televisiva, de inmediato cambió de semblante y comenzó a llorar, en eso la pelota salió del campo cerca de las bancas. El entrenador Wagner quien se había sentado en el pasto a la orilla de la cancha, pidió un time out, y aunque en el fútbol no se usa esa regla, comenzó a llamar a sus jugadores, todos se reunieron en torno a él, quien con palabras entrecortadas les dijo, nuestro Schmidt está muerto, así que vamos a hacerlo por él, vamos a ganar, tenemos uno más que ellos, tenemos doce almas más el publico, jugandose la vida en la cancha, así que dejen que meta el gol. Con lágrimas en los ojos, dio unos aplausos muy fuertes, los jugadores se abrazaron, y en un mar de lagrimas regresaron al campo. Dos jugadas después estuvieron muy cerca de meterla pero una barrida defensiva evitó que golpearan a la portería. El partido seguía empatado al minuto noventa, pero el gol no llegaba, el entrenador seguía tendido en el suelo y viendo el partido con lágrimas en los ojos. El árbitro agregó ocho minutos para compensar todo lo que se había perdido con la intervención médica de Schmidt. Fue al minuto noventa y seis que Weber el jugador que ingreso de cambio, cabeceo un despeje, que le quedo al mediocampista, quien alargo a la banda, el centro regreso y fue rechazado por un defensa, Weber desde afuera del área la prendió como venía con toda su fuerza, el balón hizo un chanfle extraño, se abrió a un grado en que parecía que se iba desviada, pero de pronto como si una corriente de aire ayudará, el balón comenzó a girar de otra forma para cambiar un poco su dirección e incrustarse de último momento en el ángulo superior. Todo el equipo salió corriendo rumbó a la banca, donde el entrenador seguía tendido en el suelo ahora llorando como un bebé. Luego de un par de minutos en que todos se reunieron en la zona del entrenador, el arbitro comenzó a silbar para que volvieran a la cancha. En cuanto se reanudo el encuentro, el árbitro pito el final. Cuando Mr. Wagner salía del campo, miró a su banca y les dijo, -----sabía que lo primero que Schmidt haría sería regresar a ayudarnos, lo sabía---. Al llegar al vestidor y con la calificación en las manos, las emociones del equipo contrastaban, de la inmensa alegría de saberse en la siguiente ronda, a la desaforada tristeza de saber que faltaba alguien, pero por otro lado la extraña sensación de saber que no faltaba nadie, pues Schmidt debía de estar en ese mismo vestidor festejando el gol que había concretado para pasar a la siguiente ronda.

Durante el resto del torneo el equipo siguió recibiendo ayuda divina y al final después de un complicado trayecto, lograron quedarse con el campeonato. El entrenador siempre argumento que estaban jugando con trece hombres.

 

David Herrera el González. 23/06/24.

(Escrito en épocas de la Eurocopa 2024)

No hay comentarios:

Publicar un comentario